Aprovechando mi experiencia de estos últimos años de entrenar el equipo filial de un club ACB quiero compartir unas ideas al respecto que espero que os puedan ser de alguna manera útiles si entrenáis un equipo de estas características.

De inicio es fundamental tener claro que mi enfoque parte de ser un entrenador de club, eficiente en el desarrollo de jugadores y en facilitar apoyos al primer equipo siempre que sea necesario. Es importante, a mi entender, alejarse de la idea de entrenar como un entrenador de un primer equipo donde se busca desarrollar  dinámicas de trabajo protectoras del equipo con un número y grupo de jugadores fijo y conceptos de juego pensados en la mejora del juego colectivo por encima del juego individual donde se entiende el papel de entrenador como un estratega que busca sacar rendimiento de las fortalezas presentes de los jugadores y en el que tiene mucha presencia el scouting del rival. Quiero dejar claro que para mí esto no es lo oportuno cuando se entrena un equipo de estas características.  El entrenador tiene que ser alguien que no busca mostrar sus cualidades como si fuera el entrenador de un primer equipo, sino como un entrenador que tiene un absoluto espíritu colaborativo dentro del club y que tiene una alta capacidad para ayudar a los jugadores en el proceso de desarrollo de su juego, así como una sensibilidad especial adquirida a través de su experiencia para intuir que jugadores tiene un “algo especial” que hace que se haga una mayor apuesta por ellos que por el resto,

A continuación enumeraré por orden los objetivos que me marqué como entrenador en estos años y que os pueden servir de referencia:

  1. Hacer prioritario, sin excepciones, el estar a disposición del primer equipo en cualquier tipo de apoyo que este necesite y cumplir este cometido de la manera más eficaz posible. Este objetivo requiere de preparar a los jugadores de manera intensiva para poder ser eficaces sparrings del primer equipo y de tener un conocimiento del tipo de entrenamiento y juego que el primer equipo realiza para facilitar la integración del jugador cuando sea requerido. Ser sparring en un primer equipo es una fantástica experiencia en la dosis adecuada para los jóvenes jugadores en su proceso de formación  y requiere de un determinado nivel de conocimiento del juego, habilidad técnica, hábitos de entrenamiento  y condiciones físicas. Es importante, para una mayor eficiencia en este objetivo, que el entrenador del equipo filial tenga una buena conexión con el cuerpo técnico  del primer equipo estando de alguna manera involucrado en el trabajo que este realiza.
  2. Plantear dinámicas de entrenamiento y de construcción del juego del equipo que antepongan el desarrollo de los jugadores al rendimiento del equipo. Pondré un ejemplo para que se entienda mejor este punto, el entrenador no tiene que enfocar su trabajo en acciones que cree que hace que el equipo sea más competitivo demostrando su riqueza táctica en base a lo que tiene sino en la idea de crear elementos que hagan que los jugadores se desarrollen de una mejor manera en base a lo que cree que pueden llegar a ser. La experiencia del entrenador, el enfoque del club y el acierto en la apuesta por determinados jugadores que se cree que tienen más posibilidades de desarrollo se me antoja fundamental para cumplir satisfactoriamente este segundo objetivo. Además de esto, será importante que el entrenador sepa construir entrenamientos eficaces en contextos donde el número de jugadores es muy variable por razones de convocatorias con el primer equipo. Este situación muchas veces no se podrá planificar porque sucederá sin preaviso por distintas razones (lesiones última hora, cambio de planes primer equipo, etc). El entrenador de un filial que no sea capaz de adaptarse a esto no está en el lugar adecuado.
  3. Ser selectivo en la apuestas por determinados jugadores y condicionar el juego del equipo en función de ello. Aun buscando hacer un trabajo de calidad con todos los jugadores no es realista pensar que se puede apostar por todos de la misma forma. Es importante acertar al  elegir en base a criterios del club y/o del entrenador, el jugador o jugadores sobre los que se va a centrar el juego del equipo y dinámicas de entrenamiento para que estos puedan acumular más experiencias que hagan que se puedan desarrollar con más éxito a niveles superiores.
  4. Ser competitivos. Los tres primeros puntos son prioritarios y deben matizar este objetivo, pero no negarlo, al fin y al cabo preparamos los jugadores para que sean buenos competidores. Partiendo de lo anterior tiene que haber una máxima exigencia por dar lo máximo en la competición de manera efectiva dentro de las circunstancias. El jugador tiene que aprender a competir en cualquier situación a través de exigirse el máximo en cada competición en la que participe. El reto constante ha de ser dar lo mejor de uno mismo sin excusas como premisa fundamental para aumentar las posibilidades de ganar.
  5. Ser ejemplo de mentalidad y valores para todos los equipo que vienen detrás, creando conexiones del equipo filial con los equipos de categorías inferiores y mostrando una dinámica colectiva e individual de trabajo que genere cierta admiración y que provoque el deseo por formar parte del segundo equipo como paso muy importante para seguir avanzando dentro del club a la vez que creciendo como jugador.
  6. Que lleguen jugadores al primer equipo. Dejo para el final lo que muchos hubieran puesto al principio porque creo que el tener más posibilidades de que esto ocurra es una consecuencia de lo anterior y de que depende, en gran medida, de otras muchas circunstancias que tienen que ver con tener paciencia, diseñar el itinerario adecuado para cada jugador, la filosofía del club, la mentalidad de directivos y capacidad de ser consecuentes, el perfil del entrenador del primer equipo y el respaldo real que tenga, y de cierta dosis de suerte provocada por circunstancias concretas como coyunturas económicas, la aparición de talentos excepcionales y lesiones.

Para finalizar decir  que, a mi entender, el entrenador del equipo filial tiene que favorecer que se pueda crear un contexto favorable para que todo esto suceda y centrarse en  buscar  la excelencia de los cinco primeros puntos que he mencionado porque es ahí donde tiene capacidad de acción.

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