Capítulo XI
LA FINTA
En el juego hay que engañar para que la defensa no sepa tus intenciones, muestra una cosa a los oponentes y haz otra.
No hagas más fintas de las necesarias, menos es más.
Las fintas si no van acompañadas de una mirada y de la pausa adecuadas son como las malas actuaciones, no convencen.
En las fintas hay que dar tiempo a que el pez pique el anzuelo.
El buen jugador domina el tiempo de las pausas.
Las mejores fintas son las que llevan detrás una amenaza real.
